miércoles, 12 de marzo de 2008

Posadas y la caricatura actual


En México han existido siempre dos corrientes de producción de arte verdaderamente distintas, una que tiene como base la imitación de modelos extranjeros para complacer la demanda de una burguesía y la otra corriente que ha sido obra del pueblo, la cual comprende la obra de los artistas que han vivido, sentido y trabajado expresando la aspiración de las masas productoras.
Como todos los países existentes, el nuestro, posee problemas de corrupción, injusticia y demás conflictos que como mexicanos tenemos bastante claros, y esto no ha sido un asunto actual, sino que desde los inicios de nuestro país se han presentado situaciones que se han visto reflejadas y expresadas a lo largo de la historia, claro ejemplo es la caricatura; específicamente la política; la cual es bien proyectada por uno de nuestros principales sujetos de estudio: José Guadalupe Posada, así como por diversos caricaturistas actuales, como lo pueden ser Magú, Efrén o “El fisgón”, caricaturistas actuales que manejan la sátira política.
Posada en su trabajo, ejemplificaba un sentido dramático pero irónico, por lo que fue perseguido y atacado, debido a que siempre enfatizó su temática haciendo crítica y denunciando las atrocidades e injusticias cometidas por los regímenes que gobernaban el país.

El artista, además de hacer na especie de denuncia gráfica, era prácticamente el retratista de la revolución, ya que en sus grabados mostraba escenas de la vida diaria, así como también logró servirse de la muerte, imagen que actualmente se convirtió en un icono mexicano con la aparición de La Catrina, personaje con el que Posada se convierte en uno de los artistas más conocidos de la plástica mexicana.
La calavera de Posada apareció en todas las formas posibles, tanto en animales, como en la personificación de Porfirio Díaz y Zapata, pasando por todos los rancheros, artesanos y catrines, sin olvidar a los obreros, campesinos y hasta los españoles; todos estos siendo víctimas de la burla del artista, en la que se señalaban sus debilidades con simpatía.
Por otro lado, los moneros actuales están más enfocados a la sátira política; aunque siguen haciendo denuncias de sucesos acontecidos en el país, pero la mayoría de sus gráficas está enfocada a ridiculizar y evidenciar los errores cometidos por los políticos.
Actualmente la caricatura política se puede encontrar casi exclusivamente en los periódicos, mientras que Posada volvió locas a diversas imprentas por la cantidad de imágenes que comenzó a generar, ya que dedicó a hacer, novenarios, recetas de cocina, anuncios para dentistas, veterinarios, sastres y una infinidad de trabajos, que no sólo se limitan de alguna forma el periódico, como en la actualidad. El común denominador que poseen
tanto la caricatura actual como la revolucionaria, es el color; las dos carecen de éste, que se comprende como innecesario, ya que el buen empleo de luces y sombras hacen que los colores se generen por sí mismos de una manera tácita.
En el caso de Posada el grabado en madera o metal, daba el efecto de luces y sombras por
medio del tallado realizado por el artista o uso de ácido corrosivo que le era de ayuda para el grabado en metal, mientras que ahora el ashurado o la saturación para producir plastas, son generadas por el lápiz o la pluma; factores de poca importancia cuando el artista sabe masas contrastadas de blanco y negro, volúmenes y el movimiento generado por las formas, que dar origen a estupendas composiciones de gran impacto.
Los cartones hace visible lo invisible, ya que a pesar de que la libertad de expresión tiene más apertura hoy en día, la televisión y el radio sigue censurando ciertos aspectos de la vida política mexicana para evitar conflictos; mientras que el periódico tiene un poco más de apertura; y eso por eso que la sátira política puede mostrar dentro de lo permitido, a los políticos tal y como son, dándole un toque de humor, que disfraza o ablanda la realidad.
Los políticos en la actualidad se caracterizan por ser cínicos, descarados y suelen mentir y ser hipócritas,
además de que niegan verdades evidentes, pensando que nadie se va a dar cuenta y la información que se publica sobre ellos en los medios de comunicación no va a hacer que corrijan sus conductas, pero la sátira política retrata los vicios de los políticos y terminan por volverse la imagen del político y también termina por destruirlo.
El humor cambia con el tiempo y para entender de qué se ríe un pueblo hay que comprender cosas muy profundas de su cultura, y aún refiriéndonos a la misma cultura podemos darnos cuenta de la el humor no es el mismo, las personas y los intereses de una sociedad cambian continuamente. En la época de la Revolución la vida era bastante ajetreada, precisamente por el momento histórico que se vivía. La sociedad pudiente estaba preocupada por los bienes materiales y por reflejar un nivel social alto que le permitiera lucir bien ente los demás, para ser bien aceptado; factores que no se alejan mucho de la vida actual, donde la mayoría de las personas se preocupan más por tener que comer el día de mañana, que vestir con ropa de marca, obviamente si tomamos en cuenta que la clase alta a reducido su población y que ahora la mayor parte de la sociedad mexicana pertenece a la clase media baja o baja; claro que como en todo, no toda la gente tiene los mismos intereses, ya que a pesar
de vivir a la expectativa, la sociedad es la mismo tiempo más consumista.
El humor de la Revolución era un poco más simple, no tan irónico o “negro” como el actual, debido a que las personas de ahora están más acostumbradas a ver
imágenes más impactantes y directas, a diferencia de la sociedad revolucionaria que estaba acostumbrada a imágenes menos impactantes, no porque tal vez no las hubiera, sino porque la sociedad no estaba lista para poseer información de ese estilo.
La caricatura mexicana tiene un estilo muy particular, ya que el lenguaje de los mexicanos es muy singular. Nuestro lenguaje cotidiano está hace empleo del albur y la cantinflada, elementos básicos que contiene la caricatura mexicana y que nos envuelve en un ambiente de humor. Por otro lado también se hace uso de el humor negro (ya antes mencionado), o el humor machista o antimachista, que usando el lenguaje típico mexicano, sería poco
descifrable en otros países. En la parodia política, sin darnos cuenta, se encuentra un tesoro gráfico de gran valor artístico, iconográfico y documental., en el que se nos permiten ver con claridad los niveles de libertad de expresión que goza una sociedad y estudiar los régimen políticos bajo los que se encuentra gobernada dicha sociedad.